Luz de esperanza
Autor: Hugo Barbero, Mar del Plata
Entre el 26 de enero y el 1.º de febrero se desarrolló el FIAT, campamento nacional de la juventud femenina, en Mar del Plata.
La crónica del mismo corresponderá hacerla a quienes fueron sus privilegiadas protagonistas: las chicas de la J.F.
Escribo “desde otro lugar”, desde lo vivido en la madrugada del 31/1 durante la celebración de la Eucaristía en la playa.
Escribo “desde un alma deslumbrada”, porque la LUZ (así, con mayúscula) deslumbra.
Uno comprende que la oscuridad fue creada con el solo efecto de ser iluminada por la luz.
Puede parecer una contradicción experimentar lo solemne en lo sencillo, lo elocuente en el silencio, el asombro que surge desde un hecho de por sí cotidiano.
Una sinfonía perfecta compuesta de silencio, de penumbra, del murmullo proveniente de las olas que mansamente tocaban la arena. Todo fue “naturalmente natural”…
Sin embargo, EL ALMA ESTALLÓ, estalló de júbilo en el momento en que el sol hizo su salida a escena.
No hubo gritos ni aplausos. Solo el testimonio agradecido, asombrado y elocuente de un silencio profundo, que brotaba desde el alma.
Las lágrimas… sí, las lágrimas como expresión de almas asombradas, conmovidas, agradecidas.
Lo que era inicialmente penumbra se hizo luz radiante. El mundo se me presentó como un sitio menos hostil, con derecho a la Esperanza.
La vida suele tener momentos grises. Es por eso que este momento no debe pasar de largo, como uno más en el alma de quienes lo hemos vivenciado. La luz nos fue dada para iluminar, para iluminar no solo nuestras vidas.
Chicas: que donde ustedes vayan, la luz ilumine cualquier oscuridad. Sean testigos de la luz.