Ad Patrem Encuentro Nacional de la Juventud Femenina
Autora: Guadalupe Filgueira
Junto a la Hna. María Francisca y dos chicas más de Córdoba tuvimos la bendición de vivir un fin de semana muy emocionante en el Ad Patrem, un encuentro de la Juventud Femenina Nacional con invitación especial a la JF de Uruguay.
“Ad Patrem: libres, firmes y apostólicas”
Estas tres palabras nos fueron guiando durante toda la jornada. No solo presenciamos la vestición, sino que también el equipo organizador y las hermanas prepararon varias actividades para profundizar en estas palabras. Compartimos charlas, testimonios, talleres, comidas, canciones y aprendimos un poquito más sobre la vida del Padre Kentenich.
Antes de la ceremonia, nos reunimos en grupos y nos explicaron todo el camino de preparación para consagrarse como Hermana de María. Intercambiamos dudas y opiniones acerca de la vocación. También, un grupo de chicas nos regaló una representación actoral muy significativa con la que luego tuvimos que reflexionar, divididas en patrullas, sobre cómo ser cristianas hoy y mantener nuestra firmeza.
Tuvimos la oportunidad de escuchar testimonios de un ex JM, una ex JF y de la Hna. María Ignacia sobre sus apostolados y cómo ser apostólico en la vida diaria. Además, aprendimos la historia de la JF desde sus inicios, con sus banderas representativas y símbolos.
Una experiencia única
Era la primera vez que visitaba este Santuario y, en pocas palabras, me dejó totalmente enamorada de todos sus bellos rincones. Su amplitud voluminosa de naturaleza primaveral bien prolija y cuidada junto a cada hermosa flor que adornaba los senderos. Una increíble sensación de hogar.
El ultimo día, pasé por “La casa del Padre”. Allí la Hna. María Julia nos hizo una visita guiada relatándonos el enorme esfuerzo inagotable que hizo nuestro Padre Fundador para llevar la palabra de nuestra mamá del cielo a todo el mundo. Nos hizo dar cuenta que no somos muy diferentes a él, sino que también tuvo que superarse a sí mismo y limpiar su corazón para lograr la santidad, tal como las novicias tuvieron que hacer.
Conocí muchísimas JF de toda la Argentina y Uruguay, en total éramos 190 chicas. Una de las mejores cosas fue esto, descubrir que somos muchas más de las que pensaba compartiendo los mismos valores y sentimientos por la Mater. Y, como nos dijo la Hna. María Julia, saber que al menos somos 190 locas.
La emoción más grande
Por supuesto que el recuerdo más emocionante es, sin duda, la vestición de las seis jóvenes argentinas. La ceremonia fue preciosa y conmovedora. Cada una de las nuevas hermanas transmitía un estado de felicidad, paz y plenitud impresionante. Sus sonrisas irradiaban muchísima luz y calidez, y creo que fue uno de los actos de mayor entrega que vi en mi vida. Realmente es admirable ver tanta devoción hacia Dios en chicas muy cercanas a mi edad.
Este fin de semana fue una experiencia única que me empuja a seguir en este camino de la fe para continuar creciendo y sumando más experiencias similares con toda la gran Familia schoenstattiana, y así, nutrirme de los principios de la Mater que tanto amor incondicional me regala. Aprendí y descubrí que el Santuario es mi hogar y que Schoenstatt es mi casa.
Como dice el himno del encuentro: “caminar alegres junto al Padre, ser instrumentos de tu amor”.